En Vincle, creemos que la tecnología solo tiene sentido cuando está respaldada por personas que la impulsan y la transforman en valor para los clientes. David Diez Mocha, Senior Account Manager nos comparte su experiencia en el equipo comercial de Vincle.

Soy responsable de impulsar el crecimiento de clientes actuales e identificar y captar nuevas cuentas para ampliar la base de negocio. En resumen, mi trabajo consiste en conectar las soluciones que desarrollamos con las necesidades reales de nuestros clientes, generando relaciones de confianza y valor a largo plazo.
Desde que estoy en Vincle he tenido un montón de oportunidades para aprender. He podido profundizar en la parte técnica de nuestras soluciones, entender cómo se construyen los proyectos desde cero y participar activamente en la fase de entrega.
Además, me he sumergido en temas de Analítica Avanzada con MIC y he colaborado con áreas como Marketing, Customer Service o el área de Proyectos. Esa visión transversal del negocio, junto con el aprendizaje compartido y el trabajo en equipo, ha sido clave en mi desarrollo.
Lo que más me impresiona es la orientación al cliente que hay en toda la organización. No se limita al área comercial: todos los departamentos, sin excepción, tienen presente al cliente en su día a día y alinean sus tareas con ese objetivo común.
En otras empresas, he visto equipos más compartimentados, a veces desconectados del mercado. En Vincle ocurre justo lo contrario: existe una cultura transversal de enfoque comercial que se respira en cada proyecto.
Desde mi experiencia, considero imprescindibles la constancia, la orientación al cliente, la vocación de servicio y el enfoque en resultados. Estas habilidades son clave para lograr buenos resultados en ventas, especialmente en industrias como la nuestra, donde los procesos de decisión suelen ser largos y complejos.
Siempre me ha gustado aquella frase del anuncio de Pirelli: ‘La potencia sin control no sirve de nada’. Y creo que aplica perfectamente aquí. La tecnología y la IA son herramientas muy potentes, sí, pero sin el criterio, la experiencia y el conocimiento que aportan las personas, no tienen dirección ni impacto. El equilibrio está en combinar lo mejor de ambos mundos: aprovechar la innovación y la automatización, pero sin perder nunca el foco en el valor que aporta el equipo humano. Porque al final, al menos desde mi punto de vista, son las personas —con su experiencia, su intuición y su capacidad de entender el negocio— las que convierten esa potencia en resultados.
Llevamos más de 30 años trabajando en sectores como gran consumo y farma, y esa experiencia se nota. Gracias a ese recorrido, nuestras soluciones están pensadas para cubrir todo lo que necesitan nuestros clientes… y mucho más. Si a esa especialización le sumas nuestra flexibilidad, la innovación constante, la tecnología y el equipo humano que hay detrás, tienes un producto y servicio que realmente marca la diferencia.
David es un claro ejemplo de cómo la pasión, el conocimiento y la orientación al cliente se transforman en crecimiento.
¿Quieres conocer más sobre nuestro equipo y cómo ayudamos a las empresas a impulsar su rendimiento comercial? Visita vincle.com y descubre cómo lo hacemos posible.