Un grave error que comenten muchas industrias altamente especializadas es considerar que están ajenas a las tendencias del mercado.
La industria farmacéutica no es ninguna excepción. Pensar que sus retos son muy específicos y, por lo tanto, pueden ignorar tendencias globales puede ser catastrófico.
Y es muy cierto que las farmacéuticas tienen problemas muy particulares:
Pero no es menos cierto que el mercado y los procesos tradicionales de negocios evolucionan y requieren nuevas soluciones. En otras palabras, la industria farmacéutica no es inmune a la tendencia global que exige una gestión más rápida y eficaz de la información.
A medida que aumenta el volumen y la complejidad de los datos relativos a la industria farmacéutica, se requiere adaptar la tecnología disponible que cada vez implica una mayor sofisticación.
Y es que la clave reside precisamente en eso: transformar esa ingente cantidad de datos de los que las farmacéuticas pueden disponer, en información valiosa y de utilidad.
Por lo tanto, aquellas que gestionen mejor esos datos, que extraigan mayor provecho, son las que van a dejar atrás a una competencia incapaz de compensar esa incapacidad de ninguna otra manera.
A medida que la ciencia, la fabricación y el marketing están cada vez más digitalizados, las compañías farmacéuticas deben desarrollar estrategias e infraestructuras para poder extraer valor de estos grandes volúmenes de datos en las siguientes áreas clave.
En los últimos años, las farmacéuticas han hecho todo lo posible para lograr uno de sus objetivos vitales: aumentar la eficiencia de su I+D.
Por eso, la industria ha visto tantas alianzas, absorciones, contratación de investigación externa, etc. Sin embargo, el volumen de datos, su variedad y la velocidad a la que llegan ponen en peligro esa ansiada eficiencia.
Otro factor que no ayuda es que las distintas organizaciones implicadas en un mismo proceso provocan la existencia de distintos niveles de gestión, estrategias y fragmentación de datos.
No olvidemos que la exactitud de los datos obtenidos y gestionados es vital de cara a responder a las exigencias de gobiernos y organizaciones de todo tipo para que las farmacéuticas publiquen información de sus tests.
Además de esto, el hecho de que las políticas de privacidad y confidencialidad sean cada vez más estrictas (información personal, expedientes digitales, etc.) convierten la seguridad de los datos de los pacientes en una cuestión de primer orden.
La presión sobre los precios que los proveedores y gobiernos imponen sobre las compañías farmacéuticas exige una mayor eficiencia en el proceso de producción.
Un recurso habitual es el uso de Contract Manufacturing Organizations (CMO), pero esto requiere que los datos que la farmacéutica proporciona a estas otras organizaciones deban ser necesariamente exhaustivos y precisos.
Solo así será posible el análisis y optimización de los procesos que se empleen y de sus costes.
Como sucedía en el apartado anterior de I+D, el aumento global de las inspecciones y controles exige también una gestión precisa de los datos que se intercambian entre la farmacéutica y sus colaboradores.
Aquí entramos en uno de los apartados más espinosos. Todos sabemos que la industria farmacéutica sufre desde hace años graves problemas de reputación.
En lugar de ser vista como la fuente de medicamentos que pueden salvar vidas, la industria es tratada con recelo y desconfianza.
Por desgracia, con regularidad aparecen noticias que alimentan esta mala reputación: multas por prácticas irregulares, intervenciones gubernamentales para forzar la rebaja de precios o el fin de monopolios considerados abusivos, etc.
El aumento de las medidas externas de control y regulación hace que se deba ser muy cuidadoso con el marketing y los mensajes que se transmiten. De ahí, que en el inicio de este artículo planteáramos como uno de los problemas fundamentales de la industria sus dificultades para llegar al cliente final.
En un estudio de 2013 Accenture descubrió que el 80% de los pacientes investigaban online de manera proactiva sobre medicamentos.
Esto demuestra que las decisiones de los pacientes están enormemente influenciadas por la información que encuentran online: foros, grupos de Facebook, blogs, etc.
Como sucede en otras industrias, no es posible llegar a los consumidores con un único mensaje, debe adaptarse al perfil de cliente ideal. En este sentido, Deloitte recomienda un cambio de estrategia, pasando de centrarse en nuestro propio producto a otorgar al cliente todo el protagonismo en todo canal de comunicación.
La irrupción del mundo digital y la gestión de datos afecta a la industria farmacéutica como a cualquier otra. Las compañías de mayor éxito son aquellas que mejor gestionan, usan y comparten datos.
Esto permite obtener grandes beneficios:
En otro artículo hablaremos con más detalle de cómo llevar a cabo esta transformación digital. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que dicha transformación requiere tiempo y una profunda restructuración de la manera de trabajar y pensar.
Los beneficios van a compensar con creces los esfuerzos, porque quien no se adapte lo antes posible a esta marea que inunda todas las industrias, estará condenado a no poder competir con quienes sí lo hagan.