Gamificar o no Gamificar

El término ‘Gamificación’ fue acuñado por primera vez en 2002, por el programador e inventor Británico Nick Pelling, pero no fue hasta el 2010 que se extendió su uso. Mucho se ha oído hablar acerca de la Gamificación desde entonces y, más o menos, todos tenemos una idea de a qué se refiere. Veamos cómo José Luís Ramírez define el término en su libro ‘Gamificación’: “Gamificar es aplicar estrategias, mecánicas y reglas de juegos y videojuegos en entornos no jugables, cotidianos”. La cuestión radica en si la Gamificación aporta beneficios a las organizaciones que la han puesto en práctica y si es de fácil aplicación.

Después de implantar durante 3 años numerosos proyectos de Gamificación en varias empresas, pude comprobar que es una práctica no aplicable en todos los casos. Las dos preguntas que se debe hacer una organización para saber si la Gamificación funcionará y le reportará beneficios, son:

  • ¿Cuál es mi objetivo?
  • ¿Me puede ayudar la Gamificación a alcanzarlo?

Si la respuesta a la primera pregunta es del estilo: ‘Necesitamos convertir tareas monótonas y rutinarias en divertidos juegos que supongan un reto para nuestros trabajadores/clientes/comunidad, los motiven y los fidelicen’, la respuesta a la segunda es un sí rotundo.